Qué hacer

Tesoros del barroco en Porto y Norte de Portugal

Freixo Palace Hotel - Pousadas de Portugal CC BY-NC-ND

Porto City Council CC BY-NC-ND

Turismo de Portugal CC BY-NC-ND

Porto City Council - António Sacchetti

Porto City Council - João Paulo CC BY-NC-ND

Pousadas de Portugal CC BY-NC-ND

Associação de Municípios do Vale do Sousa CC BY-NC-ND

 
 
 
 
 
 
 

Reserve tres días de vacaciones para pasear por el Norte de Portugal y conocer los tesoros del arte barroco de la región. 

    • Patrimonio
    • Arquitectura
    • Cultura
    • Gastronomía y vinos
    • Suba los 240 peldaños de la Torre de los Clérigos y, desde la cima de este monumento, admire una de las panorámicas más hermosas de Porto.
    • Reserve su visita a uno o más monumentos de la Ruta del Románico con una antelación mínima de tres días.
    • Visite el Santuário de Bom Jesus. Puede ir a pie, en coche o subirse en el funicular, una destacable obra de ingeniería del siglo xix, y el primero que se instaló en Portugal, en 1882.
    • En los alrededores de Lamego, aprecie el contraste de la sobriedad cisterciense con la explosión de movimiento y color del retablo del Monasterio de Tarouca.
    • La Iglesia de São Francisco, en Porto. Con un interior totalmente revestido de oro, este monumento le dejará sin palabras.
    • Los jardines, los rincones con fuentes de granito y los ricos paneles de azulejos de la Pousada de Santa Marinha da Costa, en Guimarães.
    • La Pousada de Santa Marinha da Costa está situada en el Largo Domingos Leite de Castro – Lugar da Costa, 4810-011, Guimarães.
    • La Casa de Mateus (http://www.casademateus.com/) está situada en el Largo Morgados de Mateus, 5000, Vila Real.
    • Reserve la Ruta del Románico por teléfono en el +351 255 810 706 o a través del correo electrónico visitasrr@valsousa.pt

Reserve tres días de vacaciones para pasear por el Norte de Portugal y conocer los tesoros del arte barroco de la región. Símbolo del siglo xviii en el país, el Barroco se distanció del arte de otras geografías a través de un original exotismo. La talla dorada sobre el azul del azulejo dio origen en Portugal a una expresión del Barroco fuera de lo común.

Beneficiado por el apogeo económico que se vivía en la época —gracias al descubrimiento de las minas de oro y de piedras preciosas en Brasil y, a la madera de los nuevos continentes—, los palacios, las iglesias y los monasterios se llenaron de movimiento y de color. En Porto, no puede dejar de visitar la Torre de los Clérigos y la Iglesia de São Francisco. Cerca de la ciudad, la región del Valle do Sousa ofrece una ruta turística y cultural compuesta por varios monumentos de estilo románico. Más hacia el norte, en los alrededores de Braga, capital eclesiástica del país, el Santuário do Bom Jesus y el Monasterio de Tibães merecen igualmente una visita. En Douro, también existen interesantes monumentos barrocos.

Primera parada: Porto

Comience por Porto, una ciudad antigua que dio nombre a Portugal, además de a un vino famoso en todo el mundo —el vino de Porto—, y donde vivió Nicolau Nasoni, un pintor y decorador italiano que se enamoró del norte del país y cuya obra fantasiosa y escenográfica marcó de forma genuina y sorprendente la arquitectura y ornamentación barrocas de la región.

Visite la Catedral, edificada en el siglo xii y que sufrió varias remodelaciones hacia el estilo barroco, como el magnífico retablo de la capilla mayor, y deténgase frente al grandioso y elegante edificio del Palacio Episcopal, un inmueble del siglo xviii obra de Nasoni. El italiano era excelso en el trabajo del granito con movimientos ondulantes.

En la capital del Norte de Portugal podrá apreciar también las Iglesias de Santa Clara —una harmoniosa combinación de talla y azulejo—, da Ordem Terceira o de Santo Ildefonso, monumentos ricos en talla dorada y azulejos del siglo xviii.

En la parte baja de la ciudad, en el corazón de la zona más animada en cuanto a restauración y bares, observe la imponente fachada de la Iglesia do Carmo, cuyo exterior está revestido de azulejos azules y blancos, y déjese impresionar por la Iglesia y Torre de los Clérigos, una obra maestra de Nicolau Nasoni que, en 2013, celebró sus 250 años de existencia.

Almuerce en esta zona. Entre en un restaurante tradicional y deguste un plato típico de la gastronomía local, como las tripas al estilo de Porto, por ejemplo, o decídase por una experiencia de degustación en uno de los restaurantes de cocina de autor de la parte baja.

Por la tarde, descienda hasta la zona ribereña de la ciudad. Nasoni también proyectó aquí la Iglesia de la Misericordia de Porto, en la calle de las Flores, en pleno centro histórico de la ciudad. En esta zona, declarada Patrimonio Mundial por la Unesco desde 1996, merece la pena echar también un vistazo a la Iglesia de São Francisco, cuyo interior está revestido de tallas de estilo barroco y rococó.

Aproveche el final del día para salir de Porto y conocer la arquitectura románica de la región. El románico de Tâmega y Sousa presenta unas características muy peculiares que lo distinguen dentro del contexto del románico portugués. Acompañado por un técnico intérprete del patrimonio de la Ruta del Románico, conozca el Monasterio de Santa Maria de Pombeiro (Felgueiras), la Iglesia do Salvador de Tabuado (Marco de Canavezes), el Puente de Fundo de Rua (Amarante) o el Monasterio do Salvador de Paço de Sousa (Penafiel).

La Ruta del Románico pone a su disposición programas turísticos específicos y también elabora itinerarios personalizados cuando así se le solicita.

Alójese en la Pousada do Porto – Palácio do Freixo, un inmueble también de la autoría del arquitecto Nasoni. Data de mediados del siglo xviii y es uno de los monumentos más significativos del barroco civil portugués, del que se preserva íntegramente la fachada del edificio principal, el palacio (el hotel se completa con el edificio de la antigua Fábrica de Moagens Harmonia).

Ponga rumbo a Braga y Guimarães

Al día siguiente, ponga rumbo hacia Braga, donde puede comenzar por visitar el Palacio dos Biscainhos y sus bellísimos jardines. Se trata de un edificio señorial que acoge, en la actualidad, un museo de las artes decorativas de los siglos xvii y xviii, y donde podrá adquirir una perspectiva muy aproximada de cómo vivía la nobleza de la época.

En la catedral más antigua de Portugal, admire la sillería del coro alto y los dos órganos monumentales. Cerca de la Catedral de Braga, contemple la fachada del Palacio do Raio, de estilo rocaille.

Fuera de la ciudad, merece la pena subir al Santuário do Bom Jesus do Monte. Con unas escaleras grandiosas, este monumento soberbio destaca entre el verdor del paisaje.

Igualmente interesantes son la Iglesia de Santa Maria Madalena da Falperra, por su decoración exuberante, y el Monasterio de Tibães, fundado en el siglo xi, que fue sometido a remodelaciones en los siglos xvii y xviii que le aportaron la ornamentación suntuosa que hoy en día se observa.

En el mismo día, siempre que se organice bien el itinerario, también podrá visitar Guimarães. Pasee por las calles de la ciudad y admire la imponente fachada de la Iglesia de Nossa Senhora da Consolação e Santos Passos y el retablo datado del reinado de João V en la Iglesia de São Francisco.

Pernocte en la Pousada de Santa Marinha da Costa y prolongue la experiencia barroca en el alojamiento. Resultado de la recuperación del bello Monasterio dos Agostinhos, del siglo xii, la Pousada se levanta, majestuosa, en la ladera sobre la ciudad de Guimarães y tiene como vecino al encantador Parque da Penha.

Alto Douro Vinhateiro

En el tercer y último día de su estancia, acérquese hasta Douro. Sus laderas caracterizadas por los viñedos en terrazas harán de este un viaje inolvidable, puede creerlo. El marcado paisaje del Alto Douro Vinhateiro —declarado Patrimonio Mundial de la Unesco— esconde otras obras impresionantes de Nasoni.

Continúe hasta Vila Real y visite la Casa de Mateus, un palacio del siglo xviii rodeado de magníficos jardines y conocido mundialmente por figurar en el rótulo del vino Mateus Rosé.

A continuación, atraviese el Alto Douro Vinhateiro y siga su viaje rumbo a Lamego. Fíjese en las fachadas de las múltiples casas solariegas y palacetes, y visite la catedral, donde las pinturas que revisten sus bóvedas son obra de Nasoni.

Suba los 686 peldaños que conducen a los visitantes hasta lo alto del Santuário de Nossa Senhora dos Remédios. Nasoni también diseñó algunas de las obras barrocas que decoran este conjunto, particularmente, una bellísima fuente de granito situada al lado del santuario.

Verá que el esfuerzo de subir la escalinata barroca merece bastante la pena. Por la belleza del monumento en sí —el granito cede al movimiento, la talla se reviste de oro, el azulejo se llena de azul y blanco—, pero también por la panorámica que ofrece a quienes llegan a la cima. Deténgase unos minutos a apreciar la vista.

Si dispone de tiempo, en Peso da Régua visite el Solar do Vinho do Porto y deguste este famoso vino espirituoso.

En su última noche, alójese en una de las casas solariegas existentes en la región y conozca de primera mano el arte del buen recibimiento que tan bien nos caracteriza.

Cómo llegar

A Braga y Guimarães se llega en, aproximadamente, 50 y 30 minutos, respectivamente, por la autopista A3. De Guimarães a Vila Real calcule una hora y cuarto de viaje si se toman las autopistas A7, A11 y A4, además del IP4.

Dónde está

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