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Museos y monumentos del Norte de Portugal

CC BY-NC-ND - Fundação de Serralves

CC BY-NC-ND - Associação de Turismo do Porto e Norte, AR

CC BY-NC-ND - José Paulo Ruas

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La historia de la región Norte de Portugal es rica en monumentos singulares: desde restos romanos, hasta bellos edificios de la arquitectura contemporánea. Los museos permiten comprender mejor la historia y la cultura de una región que respeta a sus antepasados.

    • Historia y cultura
    • Patrimonio
    • Arte
    • Arquitectura
    • Visitar los museos de la ciudad de Porto, principalmente, el Museo de Arte Contemporáneo de Serralves.
    • Descubrir la herencia histórica y la tradición religiosa portuguesas en las catedrales y los monasterios de la región.
    • Visitar los castillos fronterizos y degustar un vino Alvarinho en Melgaço o Monção.
    • Los dorados de la Iglesia de São Francisco y del Salón Árabe del Palacio de la Bolsa, ambos en la ciudad de Porto.
    • Subir los 240 escalones de la Torre de los Clérigos y, desde arriba, obtener las mejores vistas de la ciudad.
    • Perderse en la inmensidad del Monasterio de Tibães, uno de los más imponentes del país.
    • Imaginarse vigilando la frontera desde la enorme torre del homenaje del castillo de Bragança. 
    • El Monasterio de Tibães se sitúa en Rua do Mosteiro, 4700-565, Mire de Tibães, Braga.
    • La Casa de Mateus (http://www.casademateus.com/) se sitúa en la calle Morgados de Mateus, Vila Real.
    • El Palacio da Brejoeira (www.palaciodabrejoeira.pt) se sitúa en la localidad de Pinheiros, en Monção, en la carretera N101.
    • La Pousada de Santa Marinha da Costa se sitúa en el Largo Domingos Leite de Castro – Lugar da Costa, Guimarães.

En el centro histórico de Porto, clasificado como patrimonio mundial, es imposible permanecer indiferente ante los monumentos que, a simple vista, surgen de forma sorprendente. En la plaza da Ribeira, ¿cómo no fijarse en el puente D. Luís I, ejemplo de la arquitectura del hierro, que une ambas orillas del Douro? Si cree que le recuerda a otra famosa construcción en hierro, no es pura coincidencia. Este puente fue diseñado por Teófilo Seyrig, discípulo de Eiffel. Contemple los elegantes edificios y el granito típico de la Ribera, y emprenda una aventura de exploración de las callejuelas o, si lo prefiere, continúe de la mano del río y camine hasta la plaza del Cubo. ¿Sabía que, la ciudad de Porto, en el pasado estuvo rodeada por una muralla? Construida en el siglo XV, esta es la única parte de la muralla que ha sobrevivido hasta nuestros días. Era a partir de Postigo do Carvão desde donde se efectuaba la conexión entre los barcos que atracaban en el río y la calle Fonte Taurina, una de las más antiguas de la ciudad.

Todavía en la zona ribereña, puede visitar la Casa do Infante / Archivo Municipal, donde se cree que nació el Infante D. Henrique, el impulsor de los Descubrimientos portugueses. En la Casa do Infante también es posible visitar vestigios de la ocupación romana y una maqueta que reproduce el Porto medieval.

Unos metros más arriba se ubican dos joyas de la ciudad de Porto: la Iglesia de São Francisco y el Palacio de la Bolsa. La iglesia, que tiene sus orígenes en el siglo XIII, ha sufrido diferentes reformas, principalmente, la introducción de tallas doradas y elementos rococó. Es imposible mantenerse impasible en una iglesia con un interior completamente forrado de oro.

El Palacio de la Bolsa se sitúa junto a la iglesia de São Francisco y sus obras finalizaron a principios del siglo XX. Se construyó a partir de las ruinas del antiguo claustro del Convento de São Francisco por iniciativa de la Asociación Comercial de Porto. Merece la pena realizar una visita guiada al Palacio y apreciar su lujoso Salón Árabe.

Del Palacio de la Bolsa a la Catedral existe una breve caminata de unos 10 minutos en la que se topará con la historia de Porto a cada paso: el antiguo Mercado Ferreira Borges, ejemplo de la arquitectura del hierro, el Convento de São Domingos, de origen gótico, y la Estación de São Bento, cuyo vestíbulo es célebre por sus paneles de azulejos que retratan momentos de la historia de Portugal. Al llegar a la Catedral, merece la pena entrar y apreciar sus trazos barrocos. En el Largo da Sé, tómese unos minutos para observar el imponente edificio del Palacio Episcopal, obra de Nicolau Nasoni, arquitecto italiano que dejó muchas de sus obras en la ciudad de Porto y autor de su monumento insignia, la Torre de los Clérigos.

La Torre y la Iglesia de los Clérigos también son de visita obligada y, si se encuentra en buenas condiciones físicas, atrévase a subir a su parte superior y comparta con las campanas las vistas sobre la ciudad.

Deje atrás el bullicio de las calles y entre en el Centro Portugués de Fotografía, a unos pasos de la Torre de los Clérigos. Aquí se pueden visitar exposiciones temporales de fotografía y la exposición permanente de máquinas y material fotográfico desde el siglo XIX hasta nuestros días. Un dato curioso es que el edificio que acoge el Centro Portugués de Fotografía se utilizó como prisión hasta 1974.

Uno de los museos más importantes de la ciudad es el Museo Nacional Soares dos Reis, que alberga una gran parte de la obra del escultor portuense que le da nombre. Contemple con calma la escultura «El Desterrado», la obra más famosa del escultor, así como las colecciones de artes decorativas y de pintura. Si le gusta el arte contemporáneo, visite el Museo de Arte Contemporáneo de la Fundación Serralves. Este ofrece un programa de exposiciones temporales de artistas nacionales e internacionales. En el parque de la Fundación, aproveche para visitar la Casa de Serralves, máximo exponente de la arquitectura art decó en la ciudad y que también alberga exposiciones.

Fuera de la ciudad de Porto, también se puede visitar el Museo Municipal Amadeo de Souza Cardoso, en Amarante. Este museo está dedicado al arte portugués moderno y contemporáneo, en el que destacan algunos de los artistas de las vanguardias del siglo XX, como Amadeo de Souza Cardoso, Júlio Resende o Vieira da Silva.

También merece la pena visitar el museo de Arqueología D. Diogo de Sousa, en Braga, con un extenso patrimonio de restos romanos; el Museo del Traje de Viana do Castelo, que divulga las tradiciones y los trajes típicos de la ciudad y del Minho, así como el Museo do Douro, situado en Peso da Régua, que permite entender la historia de la región y su tradición vitivinícola.

La tradición religiosa

En la región de Minho se multiplican los monumentos y los museos relacionados con la religión. Braga, una de las ciudades más antiguas de Portugal y del mundo cristiano, es el máximo exponente de esta cultura devota responsable de algunos de los edificios religiosos más impresionantes del país. La visita a la Catedral, al Museo–Tesoro de la Catedral y al Palacio Episcopal es obligatoria.

Si le apetece alejarse un poco del centro de la ciudad, suba hasta el Santuario del Bom Jesus do Monte, donde, además de encontrarse con la cultura religiosa, podrá aprovechar sus vistas sobre la ciudad de Braga. A unos 6 kilómetros de Braga se encuentra el Monasterio de Tibães, construido en el siglo XVII, que representa uno de los más grandes del país. Piérdase por los cuatro claustros y déjese sorprender por su lujosa ornamentación. En el litoral de Minho, concretamente en Viana do Castelo, visite la Basílica de Santa Luzia, inspirada en la Basílica del «Sacré Coeur» de París.

En el Parque Nacional Peneda-Gerês, visite el Santuario da Senhora da Peneda y acepte el desafío de subir sus espectaculares escaleras, que permiten visitar 20 pequeñas capillas que representan episodios de la vida de Jesús. En la región de Trás-os-Montes, le sugerimos que suba hasta la cima del Monte Farinha, en Mondim de Basto (distrito de Vila Real), donde se sitúa el Santuario Nossa Senhora da Graça y un paisaje deslumbrante sobre las sierras de la región.

Como alternativa, puede visitar el Santuario de Nossa Senhora dos Remédios, en Lamego. Se trata de 686 escalones que deberá subir por una escalera barroca, donde se cruzará con el granito y el azulejo tan típico de la región transmontana. A poco más de 10 kilómetros, en Tarouca, se encuentra el Monasterio de São João, construido en el siglo XII. Este fue el primer monasterio fundado por la Orden del Císter en Portugal.

Si le gusta la arquitectura contemporánea, también puede visitar la Iglesia de Santa María, en Marco de Canavezes. Esta fue diseñada por Siza Vieira, arquitecto portugués vencedor del Premio Pritzker.

Como un rey

En el Norte de Portugal, la mayoría de los castillos se sitúan cerca de la frontera con España, puesto que servían para proteger a la población de los pueblos invasores. Bragança, en la región de Trás-os-Montes, conserva su castillo y su ciudadela medieval, donde destaca la gigantesca torre del homenaje. Esta torre acoge también el museo militar, que cuenta la historia del castillo y expone piezas de armamento ligero desde el siglo XII hasta la Primera Guerra Mundial. Si recorre toda la frontera de la región de Trás-os-Montes, se topará con otros muchos castillos, como, por ejemplo, el de Miranda do Douro, Mogadouro, Freixo de Espada à Cinta y Numão (situado en el Parque Arqueológico del Valle del Côa, donde también podrá visitar sus pinturas rupestres).
 
Todavía en la región de Trás-os-Montes, más concretamente, en el municipio de Vila Real, podrá visitar el Palacio de Mateus. Este palacio fue diseñado por Nicolau Nasoni y es uno de los máximos exponentes de la arquitectura civil barroca en Portugal. Sin embargo, este ha alcanzado fama mundial por figurar en el rótulo de la marca portuguesa de vinos más conocida en el ámbito internacional, el Mateus Rosé.

Al igual que sucede en la región de Trás-os-Montes, el Minho también posee castillos que, antaño, servían para defender las fronteras portuguesas. Visite el castillo de Vila Nova de Cerveira, con vistas al río Minho y, a continuación, siga hasta el Parque de Lazer do Castelinho, en la orilla del río, y visite el Aquamuseu do Rio Minho, donde podrá conocer mejor la flora y la fauna que habitan el Minho. Si visita la ciudad en la época de la bienal de las artes plásticas (se realiza cada dos años), podrá apreciar obras de arte contemporáneo de artistas nacionales e internacionales.

Si pone rumbo hacia el interior, la próxima parada es el castillo de Melgaço. Construido en el siglo XII, justo en la orilla del río Minho, servía para vigilar el paso entre Portugal y Galicia, en España. En el centro histórico de Melgaço, visite el Solar do Alvarinho, donde podrá catar el vino producido a partir de esta variedad de uva, que se cultiva a gran escala en la región.

El vino Alvarinho está estrechamente ligado al Palacio da Brejoeira, ubicado en el municipio de Monção. Este palacio del siglo XIX ha abierto sus puertas al público recientemente y permite también visitar sus jardines y su bosque, sus viñedos y su bodega. Al final de la visita, ponga el broche de oro con la degustación del típico vino Alvarinho de la región.
 
Abandone la región del Alto Minho y diríjase a Guimarães (unos 110 kilómetros), hasta el castillo más famoso de Portugal. El castillo de Guimarães está estrechamente ligado a la historia militar de la creación de Portugal y ha sido escenario de diversas batallas entre D. Afonso Henriques (el primer rey de Portugal) y las tropas de Castilla. Finalice la visita en el Palacio de los Duques de Bragança, que sirvió como residencia de la casa real portuguesa y que, hoy en día, exhibe una colección de muebles, armas y tapices, así como un pequeño museo de arte contemporáneo.

Alójese en la Pousada de Santa Marinha da Costa, un imponente edificio enmarcado dentro del paisaje del Monte da Penha, que ocupa las instalaciones restauradas de un monasterio del siglo XII.

How to get there

Existen varios enlaces directos a la ciudad de Porto. Si opta por una aerolínea de bajo coste, dispone de conexiones desde Londres (Stansted y Gatwick), Birmingham, París (Beauvais, Orly, Vatry y Charles de Gaulle), Marsella, Dole, Lille, Estrasburgo, Tours, St. Etienne, Burdeos, Lyon, Nantes, Madrid, Barcelona (El Prat), Valencia, Milán (Bergamo), Roma (Ciampino), Bruselas (Charleroi y Zaventem), Eindhoven, Maastricht, Ámsterdam, Ginebra, Basilea/Mulhouse, Dortmund, Frankfurt (Hahn), Karlsruhe (Baden), Nuremberg, Hamburgo (Lübeck), Múnich (Memmingen) y Düsseldorf (Weeze).

En verano, existen aerolíneas de bajo coste que vuelan desde Liverpool, Dublín, Bolonia, Toulouse, Clermont–Ferrand, Carcasona, La Rochelle, Limoges, Rennes, Las Palmas, Palma de Mallorca, Tenerife y Bremen.

En cuanto a las aerolíneas tradicionales, puede viajar a Porto desde Londres (Gatwick y Heathrow), Madrid, Barcelona, Múnich, Frankfurt, París (Orly), Caracas, Ginebra, Luxemburgo, Ámsterdam, Milán (Malpensa), Zúrich, Nueva York, São Paulo, Río de Janeiro, Bruselas (Zaventem), Roma (Fiumicino), Toronto y Luanda. En verano, también puede hacerlo desde Montreal, Brest y Brive.

Desde el Aeropuerto Internacional Francisco Sá Carneiro, puede acceder al metro: la línea E lo transportará hasta el centro de la ciudad en apenas 30 minutos. Puede visitar la región de Minho utilizando las carreteras que enlazan con Porto: la A3 para Vila Nova de Cerveira, Melgaço y Monção; y la A7 para Guimarães. Para acceder a la región de Trás-os-Montes, utilice la A4. También puede ir en tren (desde la Estación de São Bento o Campanhã) o en alguno de los autobuses que parten del centro de Porto hacia las distintas localidades de estas regiones. 

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