En la Ruta de los Almendros

Entre febrero y marzo, la región de Trás-os-Montes se pinta de tonos blancos y rosas. Son los almendros en flor, un espectáculo natural ineludible.

CC BY-NC-ND - Município de Mirandela CC BY-NC-ND - Município de Mirandela

Es una verdadera fiesta que los valles del Duero ofrecen a sus visitantes todos los años. Durante los meses de febrero y marzo, los valles que el inverno desnudó se visten de tonos blancos y rosas. Son los almendros en flor, que llaman a miles de visitantes a la región.

Reza la leyenda que los almendros fueron plantados en Portugal por el rey moro Ibn-Almundim para calmar a la reina Gilda, que había enfermado por sentir nostalgia de la nieve de su tierra, en algún lugar del norte. La visión de las flores blancas de los almendros, en la primavera siguiente, curó la nostalgia de Gilda.

La almendra es hoy uno de los frutos más producidos en la región de Douro, con especial incidencia en los municipios de Freixo de Espada à Cinta, Mogadouro, Torre de Moncorvo y Vila Nova de Foz Côa. Durante la época de los almendros en flor, estos municipios organizan ferias, festivales y visitas guiadas sobre este espectáculo natural.

Una buena forma de dejarse deslumbrar por la belleza de los almendros y de la región es hacer la Ruta de los Almendros. Es un viaje en tren especial que CP – Comboios de Portugal organiza anualmente los sábados en el mes de marzo.

El tren nos lleva de Porto (estación de Campanhã) a Pocinho, un recorrido que es, por sí solo, una experiencia deslumbrante y la oportunidad de viajar justo al lado de la orilla del río Duero. Llegados a Pocinho, hay tres circuitos por carretera, en autobús, a nuestra elección.

Ruta A

La Ruta A comienza en la aldea de Pocinho, cercana al embalse del mismo nombre. Estamos en el municipio de Vila Nova de Foz Côa, en el distrito de Guarda. En el siglo XIX, la estación ferroviaria de Pocinho ayudó a desarrollar la zona, sirviendo como almacén de mercancías. Los azulejos de la estación retratan escenas de la vida agrícola y de la producción de vino en Douro.

Después de sacar fotografías, y de admirar el paisaje florido, seguimos rumbo a Vila Nova de Foz Côa. El cruceiro y la iglesia parroquial, de estilo gótico-manuelino, son motivo de orgullo local, pero la mayoría de los turistas van a Vila Nova de Foz Côa para conocer las pinturas rupestres, célebres mundialmente (las más antiguas tienen 25 mil años).

Pensando en ello, este primer recorrido incluye una visita al Museo del Côa. Inaugurado en 2010 es la mejor puerta de entrada en un universo aún misterioso: ¿cómo se convirtió el valle del Côa en el mayor museo a cielo abierto del mundo, reconocido por la UNESCO como patrimonio mundial? Además de mostrarnos objetos y rocas milenarias, el museo ofrece una experiencia audiovisual y multimedia que funciona como aperitivo para una visita guiada a los núcleos de arte rupestre (guárdala para una visita más pausada a Vila Nova de Foz Côa).

Tras saciar el hambre de conocimiento sobre el pasado de la humanidad, es la hora de almorzar. La pausa se realizará en Figueira de Castelo Rodrigo. Los nidos de las cigüeñas y la iglesia parroquial con fachada barroca son algunos de los atractivos de esta villa. Después, es hora de seguir hacia Castelo Rodrigo, una antigua aldea medieval que es una referencia histórica de la defensa del territorio portugués. Admira las viejas murallas que resistieron al paso del tiempo, las ruinas del palacio de Cristóvão de Moura, en el cruceiro del siglo XVI, en la cisterna medieval (con 13 metros de profundidad), en las casas (unas manuelinas, otra de construcción árabe) y en los otros marcos históricos de Castelo Rodrigo.

El viaje sigue rumbo a la pequeña aldea de Barca d’Alva, tierra norteña de clima mediterráneo desde donde se avistan tierras españolas. Dentro de poco estaremos en Penedo Durão, un enorme peñasco que se alza sobre la margen derecha del Duero. En la cima del peñasco, un mirador garantiza excelentes panorámicas sobre los almendros en flor y es también un lugar privilegiado de observación de aves (desde la perdiz al alimoche).

Freixo de Espada à Cinta posee un castillo gótico con algunos tramos de muralla que rodean la iglesia parroquial manuelina (las calles están llenas de portaladas y ventanas de este estilo). La Torre do Galo (o Torre do Relógio), de planta heptagonal irregular, forma parte del paisaje de la villa. Es el último punto de la Ruta A de los almendros en flor, antes del regreso a Pocinho.

Ruta B

En Freixo de Numão es donde comienza este recorrido. Investigaciones arqueológicas revelaron vestigios milenarios de la ocupación humana de esta zona. El cruceiro, monumento nacional, la Casa Grande, un palacio barroco de mediados del siglo XVIII con una capilla de estilo rococó, y varias capillas forman parte del patrimonio de la villa, también conocida por sus embutidos ahumados y, naturalmente, por la almendra.

El circuito arqueológico prosigue. Las investigaciones arqueológicas aún no han conseguido desvelar el misterio sobre lo que sería Castelo Velho – ¿un poblado fortificado o un sitio hecho monumento? Se sabe que vivieron en él personas por lo menos desde los milenios tercero y segundo antes de Cristo. En las inmediaciones no faltan ruinas de la Edad del Cobre y de la Edad del Bronce, como Castanheiro do Vento, y enclaves romanos, como Prazo y Rumansil. El Museo de Casa Grande también muestra ruinas arqueológicas.

El viaje sigue hasta Penedono y Trancoso, donde almorzaremos. Situada en una planicie a 885 metros de altitud, Trancoso se impone en el paisaje con su castillo, anterior a la nación portuguesa, las murallas y la joya de la ciudad, las Portas d’El Rei. Trancoso tiene además una larga historia relacionada con la presencia de la comunidad judía.

La aldea histórica de Marialva tiene cuatro torres que dominan la antigua población medieval rodeada de murallas. Una visita guiada al castillo, erguido en una colina a 613 metros de altitud, nos lleva al siglo XII, durante el reinado de D. Afonso Henriques, primer rey de Portugal. A continuación está Meda, donde destaca la iglesia parroquial, y Longroiva, con orígenes en la época romana. En Longroiva podrás también descubrir las ruinas de un castillo templario y, en una visita más pausada, las propiedades terapéuticas de las aguas termales.

La segunda opción de la Ruta de los Almendros pasa también por Foz Côa y termina en Pocinho.

Ruta C

La tercera ruta comienza en Pocinho y sigue hacia Torre de Moncorvo. Dos monumentos atestiguan la historia de una localidad que vivió en el pasado tiempos boyantes debido al comercio entre los territorios al norte del río Duero y la zona vinatera de la Beira Alta: la iglesia parroquial y la iglesia de la Misericordia, de estilo renacentista.

El recorrido continúa en Mogadouro, donde paramos para almorzar y visitar el Museo de Arqueología, que reúne piezas arqueológicas encontradas en el municipio, algunas de ellas milenarias y poco habituales. Admira los bellísimos paisajes desde la sierra de Castanheira o desde el castillo de Penas Róias, en los alrededores, que se tiñen de tonos blancos y rosas o marrones y cobrizos, según la estación del año.

Próxima parada: Cerejais, una aldea del municipio de Alfândega da Fé de pocos cientos de habitantes. Situada en una planicie sobre el río Sabor, ofrece una vista ineludible sobre la región. El Santuario de Cerejais atrae a muchos peregrinos, sobre todo el último domingo de mayo, día de la fiesta en honor a Nuestra Señora de Fátima.

Antes de terminar la ruta en Pocinho, hay tiempo para pasar por Alfândega da Fé. La Torre del Reloj, la neoclásica iglesia parroquial y varias capillas componen el patrimonio de la villa.

Cómo llegar

Hay varias conexiones directas hacia la ciudad de Porto. Si optas por una compañía de bajo coste, hay opciones desde Londres (Stansted y Gatwick), Birmingham, París (Beauvais, Orly, Vatry y Charles de Gaulle), Marsella, Dole, Lille, Estrasburgo, Tours, St. Etienne, Burdeos, Lyon, Nantes, Madrid, Barcelona El Prat, Valencia, Milán Bérgamo, Roma Ciampino, Bruselas (Charleroi y Zaventem), Eindhoven, Maastricht, Ámsterdam, Ginebra, Basilea/Mulhouse, Dortmund,  Frankfurt Hahn, Karlsruhe Baden, Núremberg, Hamburgo Lübeck , Múnich Memmingen y Dusseldorf Weeze.

En verano hay compañías low cost que vuelan desde Liverpool, Dublín, Boloña, Toulouse, Clermont Ferrand, Carcasona, La Rochelle,  Limoges, Rennes, Las Palmas, Palma de Mallorca, Tenerife y Bremen.

En las compañías tradicionales puedes viajar hacia Porto desde de Londres (Gatwick y Heathrow), Madrid, Barcelona, Múnich, Frankfurt, y París Orly, Caracas, Ginebra, Luxemburgo, Ámsterdam, Milán Malpensa, Luanda, Zúrich, Nueva York, Sao Paulo, Río de Janeiro, Bruselas Zaventem, Roma Fiumicino, Toronto, y Luanda. En verano, puedes también hacerlo desde Montreal, Menorca, Brest y Brive.

La estación de Campanhã es accesible a través de la red de metro de Porto (líneas A, B, C, E, F). Podrás también descubrir la Ruta de los Almendros en coche, saltando el recorrido en tren: basta con seguir la A4 y después la IC5. Llegarás a Pocinho en cerca de 2 horas. 

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