Ciudades y villas históricas en Minho

En Minho, conocerá las tradiciones del norte de Portugal y el afecto de sus gentes. Deléitese con los vestigios romanos y medievales, unos centros históricos bien conservados, sus edificios barrocos y sus santuarios. Además, si necesita tomarse un respiro histórico, recupere fuerzas degustando la cocina típica de la región.

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CC BY-NC-ND Município de Braga

 
 
 

Empiece por descubrir el Minho litoral y parta desde Porto hasta Viana do Castelo en coche o en tren. Disfrute de los monumentos del centro histórico y de los edificios de carácter contemporáneo de la ciudad que, en 2009, fue catalogada como la meca de la arquitectura por la revista británica Wallpaper. No desperdicie la oportunidad de subir al Monte de Santa Luzia para disfrutar de una vista panorámica impresionante que combina tierra, río y mar. En este monte, también puede visitar su Basílica, inspirada en la Catedral del Sagrado Corazón de París.

No abandone la ciudad sin pasear por la Plaza de la República y contemplar su fuente renacentista de granito, el edificio del antiguo ayuntamiento y el Edificio de la Misericordia. Desde el centro histórico, ponga rumbo hacia el río Limia hasta la Plaza de la Libertad y continúe por la orilla hasta llegar a la Biblioteca Municipal, diseñada por Álvaro Siza Vieira, uno de los arquitectos portugueses más famosos y ganador del Premio Pritzker.

Diga adiós a Viana do Castelo y diríjase al interior, hasta Ponte de Lima, probablemente la ciudad más antigua de Portugal. Sus monumentos insignia son el puente medieval de arcos ojivales sobre el río Limia y la calle del Largo de Camões. Allí podrá visitar la fuente que servía para abastecer de agua a la población y a la Torre da Cadeia Velha, o da Porta Nova, que data del siglo XIV y que en la actualidad alberga exposiciones temporales.

Considerada como una de las villas más típicas de Minho, Ponte de Lima es el lugar ideal para degustar la gastronomía de la región. El plato típico de la comarca es el arroz sarrabulho (un arroz con diferentes tipos de carne), que se acompaña con chicharrones al estilo de Minho y por el típico vino verde tinto servido en cuencos de porcelana. Sin embargo, también existen otras especialidades que conviene no perderse, como el caldo verde y el arroz de lamprea. Para favorecer la digestión, dé un paseo por las alamedas de plátanos centenarios que se sitúan a lo largo de la orilla del río.

Si desea conocer este pueblo en todo su apogeo, visítelo durante el festejo de las Feiras Novas, una fiesta tradicional que se celebra en septiembre y que ofrece actuaciones de grupos folclóricos, conciertos, concursos de ganado, carreras de caballos garranos, desfiles y la tradicional procesión en honor a Nuestra Señora de los Dolores.

«Aquí nació Portugal»

Guimarães es popularmente conocida como la «cuna de Portugal». Existen motivos de peso para creerlo: el primer rey de Portugal, D. Afonso Henriques, nació en esta ciudad, en cuyas inmediaciones se libró la Batalla de São Mamede, que permitió obtener la independencia del Reino de Castilla y León, y que dio lugar a la formación del Condado Portucalense, designado más adelante como Portugal. Después de haber sido escenario de estos eventos, ¿cómo negar que estar en Guimarães es viajar en el tiempo y sentirse parte de la historia de Portugal?

Ponga rumbo al Castillo de Guimarães, construido en el siglo X, y transpórtese a la época medieval. Sin embargo, si desea ser un rey, visite el Paço dos Duques de Bragança, una magnífica casa señorial del siglo XV inspirada en la arquitectura francesa, donde se exponen tapices, muebles o cerámicas, entre otros objetos. Desde el castillo, camine hasta el Paço dos Duques de Bragança (son solo 3 minutos). Justo en la entrada, fíjese en la estatua de bronce de D. Afonso Henriques e inmortalice este momento con una foto al lado del primer rey de Portugal.

Continúe su recorrido a pie y descienda hasta el centro histórico, considerado Patrimonio Cultural de la Humanidad, para perderse por sus callejuelas estrechas o sus plazas, que parecen salidas de un escenario medieval. Déjese sorprender también por la belleza del Padrão do Salado, un pórtico gótico en el Largo da Oliveira y, desde este lugar, continúe hasta la plaza de Santiago, relájese un rato en una de las terrazas y observe un complejo residencial protegido de los siglos XVII y XVIII.

No se despida de Guimarães sin visitar la torre de la antigua muralla de la ciudad, donde se puede leer «Aquí nació Portugal» (se encuentra en el Largo do Toural, una de las plazas más importantes de la ciudad), ni tampoco sin subir al Monte da Penha. Tome el teleférico en la calle Aristides de Sousa Mendes (al lado del Largo das Hortas y a 5 minutos del centro histórico de Guimarães) y ascienda hasta una altura de 400 metros en tan solo unos minutos. En la cima de este monte, disfrute del paisaje del centro de la ciudad y aproveche la ocasión para visitar el Santuario de Nossa Senhora da Penha.

Religión y arquitectura

Hay una expresión que los habitantes de Minho suelen utilizar cuando se refieren a algo que es muy antiguo: «eso es más viejo que la Catedral de Braga». Lo cierto es que en Braga se sitúa la Catedral más antigua de Portugal, que se construyó en el siglo XII por mandato de los padres del primer rey de Portugal, D. Henrique y Dña. Teresa, quienes se encuentran allí enterrados.

Si le interesa la arquitectura religiosa, Braga es su paraíso. La ciudad acoge una gran diversidad de edificios adscritos a distintos estilos arquitectónicos: el Palacio Episcopal y el Palacio de los Arzobispos de Braga, situados cerca de la Catedral, iglesias esparcidas por el centro histórico y, como un desafío a la fe de los peregrinos, las grandes escaleras del Santuario del Bom Jesus son algo de lo que no se podrá librar. En la parte superior le espera la Iglesia del Bom Jesus y unas vistas impresionantes de la ciudad. Aproveche este entorno bucólico y repleto de vegetación para tomar aire después de la subida y, a continuación, visite el Santuario.

Si siente curiosidad por vivir en primera persona el espíritu religioso de la ciudad, planifique su viaje para la semana de Pascua. La Semana Santa es el acontecimiento religioso más importante de la ciudad, cuyo punto álgido es la procesión nocturna del Señor Ecce Homo, que se celebra el Jueves Santo.

Además de la arquitectura religiosa, en Braga también podrá contemplar edificios de estilo barroco (el período más notable del patrimonio de la ciudad), como el Palácio dos Biscainhos, situado en el centro de la ciudad. También puede disfrutar de los vestigios romanos que se exponen en el Museo Arqueológico D. Diogo de Sousa, puesto que Braga está estrechamente vinculada a este período histórico. Fundada hace más de 2000 años, funcionó como sede administrativa del Imperio Romano.

La estrecha relación entre Braga y la arquitectura no se basa únicamente en el pasado... Merece la pena visitar el Estadio Municipal de Braga, obra de Souto Moura, uno de los arquitectos portugueses más importantes y vencedor del Premio Pritzker.

Cómo llegar

Existen varios enlaces directos a la ciudad de Porto. Si opta por una aerolínea de bajo coste, dispone de conexiones desde Londres (Stansted y Gatwick), Birmingham, París (Beauvais, Orly, Vatry y Charles de Gaulle), Marsella, Dole, Lille, Estrasburgo, Tours, St. Etienne, Burdeos, Lyon, Nantes, Madrid, Barcelona (El Prat), Valencia, Milán (Bergamo), Roma (Ciampino), Bruselas (Charleroi y Zaventem), Eindhoven, Maastricht, Ámsterdam, Ginebra, Basilea/Mulhouse, Dortmund, Frankfurt (Hahn), Karlsruhe (Baden), Nuremberg, Hamburgo (Lübeck), Múnich (Memmingen) y Düsseldorf (Weeze).

En verano, existen aerolíneas de bajo coste que vuelan desde Liverpool, Dublín, Bolonia, Toulouse, Clermont–Ferrand, Carcasona, La Rochelle, Limoges, Rennes, Las Palmas, Palma de Mallorca, Tenerife y Bremen.

En cuanto a las aerolíneas tradicionales, puede viajar a Porto desde Londres (Gatwick y Heathrow), Madrid, Barcelona, Múnich, Frankfurt, París (Orly), Caracas, Ginebra, Luxemburgo, Ámsterdam, Milán (Malpensa), Zúrich, Nueva York, São Paulo, Río de Janeiro, Bruselas (Zaventem), Roma (Fiumicino), Toronto y Luanda. En verano, también puede hacerlo desde Montreal, Brest y Brive.

En el Aeropuerto Internacional Francisco Sá Carneiro puede alquilar un coche y poner rumbo a la región de Minho utilizando las vías de acceso por carretera: la A28 le llevará a Viana do Castelo en una ruta a lo largo de la costa; por su parte, la A3 le conducirá directamente a Braga y a Ponte de Lima. Desde la A3, puede seguir hasta Guimarães por la A7. Como alternativa, puede viajar en tren hasta Viana do Castelo, Braga y Guimarães desde la estación que se sitúa en el centro de la ciudad de Porto: tome el metro hasta la estación de Campanhã y, desde allí, enlace con el tren.

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