Surf Trip de 3 días en la región de Porto

En la región de Porto, descubrirá las playas que hacen las delicias de los amantes de las olas. ¿Listo para adentrarse en el mar?

Gonçalo Pina CC-BY-NC-ND

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¿Se imagina poder surfear por la mañana, realizar un paseo cultural por la tarde y descubrir las maravillas de la gastronomía portuguesa por la noche? Todo eso es posible en la región de Porto. Rápidamente comprenderá que a través de un surf trip es mucho más fácil que quedarse simplemente de pie sobre una plancha durante la primera clase de surf.

En la región de Porto, las playas más populares para los practicantes del surf y el bodyboard disponen de una buena calidad del agua y servicios de apoyo, como baños, duchas y puestos de socorro. Normalmente, puede alquilarse también material de surf y bodyboard, y hasta contratar clases particulares con profesores experimentados.

La facilidad de acceso permite visitar varias playas utilizando solamente transporte público, como tren o metro. De esta manera, podrá realizar un surf trip ecológico y descubrir durante tres días las mejores olas de las playas de Porto, Matosinhos, Espinho, Vila do Conde y Póvoa de Varzim con total comodidad.

Primer día: Porto y tan cerca de las olas

Para los amantes de las olas, el primer lugar que visitar en Porto es la playa Internacional. Está situada justo al lado de la playa de Matosinhos, otra de las playas más buscadas por los amantes de los deportes náuticos. Ambas son idóneas para principiantes o surfistas menos experimentados, por eso existen diversas escuelas de surf que ofrecen clases en grupo o particulares además de alquiler de material.

Llegue pronto a la playa Internacional para sentir el olor a la brisa salada y comprobar el estado del mar. En esta playa, así como en la de Matosinhos, las olas están prácticamente garantizadas. La existencia de diques en la playa de Matosinhos hace que el mar esté casi siempre en calma, permitiéndole practicar surf o bodyboard con total seguridad.

Antes de poner los pies en el agua, eche un vistazo a su alrededor. Aquí, el contacto entre la tierra y el mar es especialmente harmonioso: a un lado, el parque de la Ciudad, el mayor espacio verde de Porto y hábitat de una gran diversidad de especies, y al otro, las olas del Atlántico. Los amantes de la arquitectura deben detenerse un instante para observar el Edificio Transparente, que conecta el parque con la playa, así como la enorme escultura que separa las ciudades de Porto y Matosinhos, popularmente conocida como «Anémona».

Los surfistas más experimentados disfrutarán de las olas de izquierda que se forman junto a las rocas. En esta zona, la ondulación se produce con más fuerza y las olas alcanzan una mayor altura. Para los iniciados, la más apropiada es la playa de Matosinhos, accesible desde la gran extensión de arena. Estas playas son bastante populares durante el fin de semana. Por ello, si desea intercambiar impresiones sobre las olas con los surfistas portuenses, está en el lugar adecuado.

Tras una mañana adentrados en el mar, es momento de descansar. Realice un ligero refrigerio con vistas al mar en el Edificio Transparente o en los restaurantes de la marginal de Porto. Después, tome el tranvía que le llevará desde la desembocadura hasta la ribera de Porto. Descienda por sus callejuelas hasta llegar a orillas del Duero. Allí, podrá observar los puentes que cruzan el río, las casas de colores del barrio de la Ribeira y, al otro lado, la ciudad de Gaia y sus grandes almacenes donde se guarda el famoso Vino de Porto.

Continuando por la orilla, declarada patrimonio inmaterial de la humanidad por la UNESCO, descubra las calles estrechas y los restos de las diversas épocas arquitectónicas. Es visita obligatoria el Palacio de la Bolsa, edificio del siglo XIX con su Salón Árabe como máximo exponente. Justo al lado se encuentra la iglesia de San Francisco, uno de las mejores muestras de la arquitectura del barroco portugués. El interior de la iglesia, prácticamente cubierto de talla dorada, corta la respiración.

El día ya va siendo largo y el cuerpo comienza a necesitar un poco de reposo, ya que el día siguiente será una nueva jornada de olas. En la zona ribereña existen muchas alternativas para cenar: cocina internacional, restaurantes de autor y cocina tradicional portuguesa. Cualquiera de las opciones es una buena ocasión para disfrutar de una copa de Porto, el vino portugués más famoso. 

Segundo día: en tren hasta Espinho

Comience el día con un desayuno en uno de los cafés más icónicos de la ciudad: el Majestic. Abierto al público a mediados de los años 20 y situado en una de las calles con más movimiento de la ciudad, la Rua de Santa Catarina es un buen lugar para beber un café espresso mientras admira la arquitectura Art Nouveau del edificio.

La próxima parada es la estación de San Bento, que se erige tras una breve caminata. Desde esta estación deberá tomar el tren que le llevará a Espinho, uno de los mejores lugares para la práctica del surf y el bodyboard, en la zona norte. Pero antes de entrar, aprecie los azulejos del vestíbulo de la estación. Son más de veinte mil e ilustran escenas de la historia de Portugal.

De Porto a Espinho apenas se tardan 30 minutos, mientras que desde la estación de tren hasta la playa de la Bahía tiene unos 500 metros. La playa de la Bahía se encuentra justo enfrente del casino de Espinho y es famosa por ofrecer una de las mejores olas para la práctica del surf y el bodyboard: la «Derecha del Casino». Ese es el nombre que recibe el tipo de ola que se forma en esta playa y la preferida de muchos surfistas, incluyendo deportistas de alto nivel.

Los aficionados más experimentados disfrutarán de esta playa por la calidad de las olas. Para los iniciados, existen escuelas de surf en las proximidades que le ayudarán a mejorar la técnica para dominar las olas. Plancha preparada y calentamiento realizado… es hora de entrar en el agua.

Tras unas horas de diversión entre olas, descubra la gastronomía de la ciudad de Espinho. Si es fan del pescado y el marisco, sepa que hay muchos restaurantes en la marginal que sirven varias especialidades, como la sopa de pescado y el arroz de marisco. Después de comer, es hora de volver a la ciudad de Porto.

El tren le traerá de vuelta a la estación de San Bento. Tal vez el cuerpo esté ya pidiendo un descanso, pero vale la pena subir la avenida Dom Afonso Henriques (a la izquierda de la estación) y seguir hasta la Catedral de Porto. Desde el Largo da Sé, edificio que data del siglo XII, podrá disfrutar del Palacio Episcopal, del Pelourinho y de una bella puesta de sol sobre la ciudad.

Es hora de cenar y el bocado hoy es típicamente portuense. La francesinha, un bocadillo picante de carne y embutido que se ha ganado la simpatía de muchos adeptos en todo el mundo. Es casi obligatorio sacarse una foto degustando este sándwich, considerado por algunos uno de los mejores del mundo. Hay varios restaurantes de la Baixa de Porto que sirven este manjar, por lo que no será difícil encontrar un lugar donde degustarlo.

Después de cenar, hay que dar un paseo por las calles Cândido dos Reis y Galerias de Paris, centros de la vida nocturna de la ciudad. Estas calles paralelas concentran buena parte de los bares y clubs nocturnos de Porto. Locales y música para todos los gustos, desde bares con diseño vanguardista enfocados a la música electrónica hasta bares con decoración vintage. De cualquier forma, la mayor parte de los portuenses permanece en la calle conversando mientras beben una caña, un vaso de vino o una copa. La noche puede ser larga, pero deje que el cuerpo decida la hora de vuelta a la cama.

Tercer día: mar y tradiciones en Vila do Conde y Póvoa de Varzim

Hoy toca surfear en Póvoa de Varzim, ciudad situada a unos 30 kilómetros del centro de Porto. El mar es el motor de esta ciudad y la pesca una actividad muy importante para la población. Sus playas, con enormes extensiones de arena, son frecuentadas por muchos turistas del norte de Portugal.

La línea B (roja) del metro de Porto termina en Póvoa de Varzim, por eso sugerimos este medio de transporte como el más idóneo para llegar a la playa. El viaje dura unos 60 minutos y se puede comprobar cómo va cambiando el paisaje a lo largo del trayecto. El paisaje va dejando atrás los conjuntos de casas para dar paso al color verde de la naturaleza.

Una vez llegado a Póvoa de Varzim, siga a pie por la marginal. Esta suele estar bastante concurrida en los meses de verano, ya que dispone de un carril-bici hasta Vila do Conde, una pista de skate y parques para jugar. Pero el surf es la actividad para la que hemos venido a Póvoa de Varzim. Por ello, observe el mar junto a la marginal y elija el lugar que reúne las mejores condiciones para la práctica del surf/bodyboard.

La costa de Póvoa es destino para surfistas con experiencia, ya que el fondo del mar está formado por arena y rocas. Cuando las condiciones del mar son favorables, las olas son consistentes y bastante fuertes, un escenario excelente para la práctica del surf.

No deje la ciudad sin ver primero la zona de pescadores repleta de pequeñas embarcaciones y redes de pesca. En esta tierra tan ligada al mar, debe probar el pescado a la parrilla de la región. Disfrute de sardinas, doradas o lubinas asadas al carbón que llegan a su mesa acompañados de patatas y verduras hervidas tibias con aceite de oliva virgen portugués.

Regrese a Porto para despedirse de la ciudad. Todavía hay tiempo para subir al punto más alto de la ciudad, la Torre de los Clérigos. Después de unos días de tanta actividad, es todo un reto subir los escalones que llevan hasta lo alto de los 75 metros de la torre, pero la recompensa vale la pena. La vista es increíble y a buen seguro que la recordará para siempre.

De la mejor vista de Porto a una de las librerías más bonitas del mundo. La belleza de la librería Lello es reconocida en guías de viaje y publicaciones especializadas. La escalinata roja en espiral, los vidrios de colores y los bustos de escritores portugueses hacen de esta librería un lugar que no se puede perder.

Después de la librería, continúe hasta una de las cafeterías históricas de Porto, el café Âncora d'Ouro, situado en la plaza Parada Leitão. Popularmente conocida como «O Piolho», esta cafetería fue lugar de encuentro de universitarios desde su fundación en 1909. Las paredes están repletas de dedicatorias de antiguos alumnos de la Universidad de Porto, ya que el edificio histórico de esta universidad se encuentra justo enfrente.

Descanse en la explanada del Piolho mientras recuerda las maravillosas playas que descubrió y despídase lentamente de la ciudad. Aproveche las últimas horas en Porto para visitar las galerías de arte y las tiendas de autor de la calle Miguel Bombarda, corazón de la manzana artística de Porto.

Para cenar, elija un restaurante de comida tradicional portuguesa. Hay mucho para elegir entre platos de carne y pescado: pulpo, platos a base de bacalao, callos al estilo de Porto o un caldo verde (una sopa a base de patata y col). Al final, los buenos recuerdos gastronómicos también deben formar parte de un surf trip

Cómo llegar

Existen varias conexiones directas con la ciudad de Porto. Si opta por una compañía de low cost tiene vuelos desde Londres (Stansted y Gatwick), Birmingham, París (Beauvais, Orly, Vatry y Charles de Gaulle), Marsella, Dole, Lille, Estrasburgo, Tours, St. Etienne, Burdeos, Lyon, Nantes, Madrid, Barcelona-El Prat, Valencia, Milán-Bérgamo, Roma-Ciampino, Bruselas (Charleroi y Zaventem), Eindhoven, Maastricht, Ámsterdam, Ginebra, Basilea/Mulhouse, Dortmund, Frankfurt-Hahn, Karlsruhe-Baden, Núremberg, Hamburgo-Lübeck, Múnich-Memmingen y Dusseldorf-Weeze.

En verano, hay compañías low cost con vuelo directo desde Liverpool, Dublín, Bolonia, Toulouse, Clermont Ferrand, Carcassonne, La Rochelle, Limoges, Rennes, Las Palmas de Gran Canaria, Palma de Mallorca, Tenerife y Bremen.

Con las compañías tradicionales, puede viajar a Porto desde Londres (Gatwick y Heathrow), Madrid, Barcelona, Múnich, Frankfurt, París-Orly, Caracas, Ginebra, Luxemburgo, Ámsterdam, Milán-Malpensa, Zúrich, Nueva York, São Paulo, Río de Janeiro, Bruselas-Zaventem, Roma-Fiumicino, Toronto y Luanda. En verano, también puede volar a Porto desde Montreal, Menorca, Brest y Brive.

Desde el Aeropuerto Internacional Francisco Sá Carneiro, el metro le llevará al centro de la ciudad en tan solo 30 minutos.

Puede llegar a Espinho fácilmente desde el centro de Porto. Si prefiere el ferrocarril, desde la estación de San Bento o Campanhã salen trenes hasta Espinho y el trayecto dura apenas 30 minutos. Y por carretera, deberá tomar la A1 y la A29. Si no desea alquilar un vehículo, tiene a su disposición también autobuses a Espinho desde el centro de Porto.

El metro de Porto cuenta con una línea directa a Póvoa de Varzim, aunque también puede llegar a esta población pesquera en coche. El metro tarda cerca de una hora hasta Póvoa de Varzim, mientras que en coche son unos 30 minutos por la A28.

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